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lunes, 2 de mayo de 2016

  

Problemas

Problemas emocionales.


Estos problemas hacen referencia a los distintos estados de ánimo que un adolescente atraviesa a raíz de las peculiares situaciones que pueda afrontar en su contexto social más cercano, como la familia, barrio o colegio; siendo los más comunes la alegría, la depresión, el entusiasmo… En estas edades, como lo indica Lozano (2014) los adolescentes reflejan “un alto índice de conflictos frecuentes dentro de su hogar, sin embargo esto no tiene que ver con la personalidad de los padres, sino más bien a la necesidad que tiene estos individuos por independizarse y construir su propio proyecto de vida”.
Los problemas emocionales que surgen a raíz de la interacción social con su contexto, pueden “dar lugar a un estado depresivo que puede ser la puerta a otros problemas como los trastornos alimenticios, problemas para dormir, preocupaciones excesivas sobre su apariencia física, temores…” (Sánchez Y. , 2012).

    Problemas de conducta.

La mayoría de adolescentes no comparten o no aprueban la forma de percibir el mundo desde la perspectiva de un adulto, se oponen a un sin número de reglas a los cuales están expuestos y deben regirse, piensan que todo lo que se hace es por fastidiar su existencia o que no se los quiere dejar expresar adecuadamente, desconociendo la importancia que tiene la guía de un adulto en esta etapa de transición.
Para Sánchez (2012), los problemas de conducta en adolescentes hacen referencia a conductas rebeldes, conflictivas y mal vistas por la sociedad que, al igual que en los niños, son observables, medibles y modificables.
Los problemas de conducta en la adolescencia se pueden complicar porque aparecen en una etapa de la vida turbulenta en la que surgen conflictos y tensiones con facilidad, lo cual en muchas ocasiones influye en la acelerada toma de decisiones sin medir las consecuencias que pueden atentar sobre su integridad misma.

  Problemas escolares.

Los problemas escolares se ven reflejados en aspectos como el rendimiento académico del estudiante o el comportamiento del mismo dentro de contexto escolar, el cual responde a una serie de factores personales y sociales que muchas de las veces lo que quieren hacer, es llamar la atención de sus padres o allegados.

      Problemas sexuales.

Al referirnos a problemas sexuales, se hace mención a la serie de inconvenientes que un adolescente puede atravesar en el desarrollo de su salud sexual y reproductiva, aspectos más que fundamentales en la formación integral de toda persona.  A pesar de que vivimos en la era del auge en la ciencia y tecnología, el sexo aún es considerado como un tabú en muchas sociedades, por ello en la actualidad aún hay adolescentes que sienten miedo al conversar sobre el tema con los padres, desconociendo de las repercusiones que esto podría traer consigo (Muñoz, 2005).
En determinados momentos los adolescentes se muestran tímidos y preocupados por su físico, lo cual lleva a que no hagan preguntas acerca del sexo a sus mayores y las dudas que pudiesen surgir las tratan de descubrir por si solos en base a experiencias de sus amigos más allegados, lo cual no garantiza la veracidad de dicha información, pudiendo traer serias complicaciones como embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.

   Problemas con el uso de alcohol y drogas.

La globalización es un proceso que ha traído múltiples ventajas para la sociedad humana, pero así mismo ha sido la principal causante de la pérdida de valores en la humanidad, siendo los más vulnerables la población adolescente. Ejemplo de aquello es el libre acceso que cualesquier persona tiene para acceder a drogas legales e ilegales, sin medir en las series implicaciones que este acto trae consigo.
Romero (2002) indica que “la mayoría de veces el hecho de querer experimentar o sentirse parte de un grupo, hace que los adolescentes caigan en el consumo de diferentes drogas” pág. 25.  El alcohol más conocido como trago, los tabacos y demás sustancias estupefacientes alteran el bienestar físico y emocional de los adolescentes, lo más penoso es que caen en un abismo de donde es muy difícil sobresalir, ya que depende de la fuerza de voluntad y apoyo familiar.
La mejor manera de evitar estos problemas es fortalecer la comunicación intrafamiliar y prevalecer la confianza en todo sentido; tener en cuenta que castigar no es sinónimo de corregir y apoyar no es lo mismo que solapar. (Sánchez J. , 2011).

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